Los derechos financieros de las mujeres

En el Islam está asegurada una mayor seguridad financiera para las mujeres, comparada a la de los hombres. Ellas tienen derecho a recibir regalos maritales, a mantener propiedades e ingresos, presentes y futuros, para su propia seguridad. Ninguna mujer casada está obligada a gastar ni un centavo de su propiedad e ingreso en el hogar. Ella tiene derecho a recibir manutención completa durante el matrimonio y durante su ‘Iddah (período de espera después de un divorcio) en caso de divorcio – y si ella tiene hijos, tiene además derecho a manutención de los niños.

Sin responsabilidad financiera:

Una mujer en el Islam no tiene sobre ella ninguna obligación financiera; es el hombre el que lleva esta responsabilidad en la familia. Es la tarea del padre o del hermano, antes de que ella esté casada, velar por su vivienda, pensión, vestimenta y sus aspectos financieros, y se vuelve tarea de su marido o su hijo cuando ella está casada.

Si una mujer trabaja, a lo cual ella no está obligada – toda ganancia que ella haga es de su absoluta propiedad. Ella no está obligada a gastar de ésta en su hogar, a menos que ella quiera libremente. Independientemente de cuan adinerada la esposa sea, el deber de la mantención, pensión, vestimenta y velar por los aspectos financieros de la esposa sigue siendo del marido.

Sus bienes como esposa:

Desde su advenimiento, el Islam ha concedido a las mujeres casadas una personalidad independiente. En el islam, la novia y su familia no tienen ninguna obligación de presentar un regalo al novio. Es el novio quien debe presentar a la novia una dote de matrimonio. Esta dote es considerada como propiedad de ella y ni el novio ni la familia de de ella tienen participación o control sobre ésta. La novia mantiene sus regalos de matrimonio incluso si es divorciada posteriormente. El esposo no tiene participación en la propiedad de su esposa excepto lo que ella le ofrezca con su libre consentimiento. El Corán ha establecido la posición islámica sobre este asunto de manera muy clara en el versículo (interpretación del significado): “Dad a las mujeres la dote correspondiente de buen grado, pero si renuncian voluntariamente a parte de ella en vuestro favor, disfrutadlo con provecho.” [Sura de Las Mujeres: 4]

La propiedad de la esposa y sus ganancias están bajo su control total y para su uso exclusivo debido a que ella, y sus hijos, están bajo la responsabilidad del marido. No importa que tan adinerada la esposa sea, ella no está obligada a actuar como proveedor para la familia a menos que ella voluntariamente escoja serlo. Los cónyuges heredan el uno del otro. Además, la mujer casada en el Islam mantiene su personalidad legal independiente y su apellido familiar. 

Herencia:

Hace siglos el Islam le dio a las mujeres el derecho a heredar. Si uno lee el Corán – en varios versículos en capítulos como [Sura de Las Mujeres (4)], [Sura de La Vaca (2)] y [Sura de La Mesa (5)], es mencionado que la mujer tiene derecho a heredar, independiente de su estatus; ya sea si ella es esposa, madre, hermana o hija.

Generalmente, una mujer musulmana tiene asegurada su manutención en todas las etapas de su vida, como hija, esposa, madre o hermana. Estas ventajas adicionales de las mujeres por sobre los hombres están equilibradas por las provisiones de la herencia, la que le permite al varón, en la mayoría de los casos, heredar dos veces más que la hembra. Esto significa que el hombre hereda más pero es responsable financieramente de otras mujeres: hermanas, esposas, madre y hermanas, mientras una mujer (por ejemplo una esposa) hereda menos pero mantiene todo para inversión y seguridad financiera sin tener la obligación de gastar ni una parte de esto incluso para su propia subsistencia (comida, vestimenta, alojamiento, medicamentos, etc.)

Una de las más importantes diferencias entre el Corán y los otros credos es la actitud hacia la herencia de bienes, de parte de la mujer, en el caso de un pariente fallecido. El Islam abolió todas las costumbres injustas y le dio a todas las mujeres emparentadas una parte de la herencia, a diferencia de las otras religiones. En el Corán, Allah dice (interpretación del significado): “A los hombres les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, y a las mujeres les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes sea poco o mucho. Es una parte preceptiva.” [Sura de Las Mujeres: 7]

Las madres, esposas, hijas y hermanas musulmanas recibieron derechos a la herencia mil trescientos años antes que Europa reconociera que estos derechos siquiera existían. La división de la herencia es un tema vasto, con una gran cantidad de detalles en diferentes versículos del Corán, como en la Sura de La Mesa (2) en los versículos: [7, 11, 12,176].

Justificación racional de la repartición:  

La regla general es que la parte de la hembra es la mitad de la del varón, excepto en los casos en los cuales la madre recibe una parte igual a la del padre. Esta regla general, tomada aislada de las otras legislaciones concernientes a los hombres y las mujeres, puede parecer injusta. En orden a entender la lógica detrás de esta regla, se debe tomar en cuenta el hecho de que las obligaciones financieras del hombre en Islam exceden a las de las mujeres, como se estableció anteriormente.

Un novio debe proveer a su novia una dote de matrimonio, que se convierte en su exclusiva propiedad y queda así incluso si ella es posteriormente divorciada. La novia no tiene ninguna obligación a presentar un regalo a su novio. Incluso, el esposo musulmán está a cargo de la mantención de su esposa e hijos. La esposa, por otro lado, no está obligada a ayudarlo en este aspecto. Su propiedad y ganancias son para su uso exclusivo excepto lo que ella voluntariamente le ofrezca a su marido.

Por otro lado, hay que saber que el Islam defiende fervientemente la vida familiar. Aconseja fuertemente a los jóvenes a casarse, desaconseja el divorcio, y no ve el celibato como una virtud. Por lo tanto, en una verdadera sociedad islámica, la vida familiar es la regla y la soltería es una rara excepción. La mayoría de las mujeres y hombres en edad de casarse están casados en una sociedad islámica. A la luz de estos hechos, uno puede apreciar que los hombres musulmanes, en general, tienen una mayor carga financiera que las mujeres musulmanas y por esto, las reglas de herencia están dedicadas a contrarrestar este desequilibrio para que la sociedad pueda vivir libre de toda guerra de género y clase. 

Después de una simple comparación entre los derechos y obligaciones financieras de las mujeres musulmanas, se puede establecer que el Islam ha tratado a la mujer no solo de forma justa si no que generosa también.

Dote obligatoria de matrimonio para una mujer: 

Cuando una mujer se casa, ella está en la parte recibidora. Ella recibe un regalo – una dote, la cual, en árabe, es llamada Mahr. Esto es mencionado en el Corán en el versículo que dice (interpretación del significado): “Dad a las mujeres la dote correspondiente de buen grado, pero si renuncian voluntariamente a parte de ella en vuestro favor, disfrutadlo con provecho.” [Sura de Las Mujeres: 4]

Para que un matrimonio sea formalizado en Islam, el Mahr es obligatoria. En el Islam no hay un límite mínimo ni hay un límite máximo para la dote – pero se aconseja que sea baja porque una dote elevada podría ser una carga para la pareja (y no sólo para el esposo) y los hace empezar sus vidas con un balance negativo, o por último agotado financieramente.

Hay varias culturas que se han mezclado con las sociedades musulmanas, las cuales han invertido el asunto y han hecho que las obligaciones financieras del matrimonio recaigan sobre el hombro de la (futura) esposa y su familia. Exigir la dote a la esposa, directa o indirectamente está prohibido en Islam. Sin embargo, si los padres de la joven le dan algo a ella voluntariamente, entonces es aceptado. Pero exigir o forzar directa o indirectamente  está prohibido en Islam.

 

Traducido por: Besma Umm Assia 

Fuente:http://www.islamweb.net/emainpage/index.php?page=articles&id=168457

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